(Por Joaquín Morini del Castillo)
Luego de la ceremonia de apertura, comenzó un partido en el cual Argentina dominó el balón, aunque sin llegar con claridad. Del otro lado sólo se concentraron en mantener a su rival lejos de la propia área. Luego de unos 45 aburridos minutos, se fueron al descanso empatando 0-0.
Al comenzar el segundo tiempo, sorpresivamente llegó la apertura del marcador. Luego de un centro desde la izquierda, Rojas desvió el balón provocando desconcierto en la defensa, y la pelota apenas cruzó la línea de gol. El uruguayo Roberto Silvera no dudó ni un instante, y a instancias de su asistente señaló la mitad del campo. El Estadio Ciudad de La Plata enmudeció completamente. Sólo se escuchaban los gritos y festejos del puñado de simpatizantes bolivianos. Minutos después, Marcelo Martins quedó mano a mano con el arquero Sergio Romero, quien evitó heroicamente lo que hubiese sido la segunda caída de su valla.
De a poco el Seleccionado local comenzó a inclinar la cancha a su favor, manejando el juego, aunque sin situaciones claras. Hasta que luego de un tiro libre ejecutado rápidamente y un centro desde la izquierda Agüero disparó un terrible zapatazo que dejó sin chances Carlos Arias. Desde ese momento, Argentina salió en busca del segundo a fuerza de coraje. Pero los minutos no iban a ser suficientes. El partido terminó sorpresivamente 1-1, con la alegría de los bolivianos, que el jueves enfrentarán a Costa Rica en Jujuy, y con la incertidumbre de los argentinos que chocarán con Colombia el miércoles en Santa Fe.
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