14 jul 2011

Choque de dos planetas en Santa Fe

(Por Jeremías Batagelj, Juan Limansky, Joaquín Morini del Castillo y Sebastian Fischman)

El sábado a las 19:15, en el estadio Brigadier Estanislao López de Santa Fe, se jugará el clásico rioplatense más importante de los últimos tiempos. Tanto Argentina como Uruguay, siendo cabezas de serie, empataron los primeros dos partidos y ganaron el último, quedando así segundos en sus respectivos grupos. Es por esto que chocarán tempranamente en los cuartos de final de la Copa América 2011.
Argentina parece ser el favorito para avanzar a semifinales en este trascendental duelo. En el último partido del grupo, frente a Costa Rica, si bien el rival no impuso demasiada resistencia, se vio una gran mejoría con respecto a las primeras dos presentaciones. Es sabido que cuenta con, quizá, la mejor calidad y cantidad de variantes en ataque de este torneo. Si repite el equipo del último encuentro, tendrá en Fernando Gago un jugador fundamental que, con su dinamismo y precisión, puede ser el conductor del equipo y ser el encargado de dar el primer pase que deje en buena posición a Lionel Messi para que este despliegue todo su fútbol. El ingreso de Ángel Di María le aportó un gran poder de desequilibrio en mitad de cancha, pero también compromiso y eficacia a la hora de marcar. Batista encontró en Sergio Agüero un delantero que no solo se entiende a la perfección con el propio Messi, sino que está en un altísimo nivel individual y, con 3 tantos, es el goleador del certamen.





Pese a esto, el conjunto nacional tiene varias cosas para preocuparse y corregir. Principalmente, la zaga central nunca mostró seguridad en defensa, y tampoco brindó una salida clara y rápida de la pelota. A Gabriel Milito, que prácticamente no ve acción en el Barcelona, se lo notó débil en el mano a mano defensivo e impreciso uruguayo. Otra cuenta pendiente del equipo en la primera ronda fue la definición. Sobre todo contra Costa Rica, cuando se generaron innumerables ocasiones de gol que no se pudieron concretar, sobre todo aquellas cuando los delanteros quedaban cara a cara con el arquero.
En la otra orilla del Rio de La Plata, el conjunto dirigido por Oscar Tabárez presenta un equipo más asentado, que viene jugando de la misma manera desde el Mundial de Sudáfrica, en el cual logró el histórico cuarto puesto. Sustentada en la buena dupla de mediocampistas centrales compuesta por Diego Pérez y Egidio Arévalo Ríos, que combinan quite, fricción, presión y distribución, más la solidez defensiva liderada por el capitán Diego Lugano, la “celeste” demostró ser un equipo que tiene sus armas para hacerle frente a cualquier rival del Mundo. Además de esto, los uruguayos pueden quedarse tranquilos por el nivel y la seguridad que ha venido demostrando el arquero Fernando Muslera a lo largo de la competencia.
Sin embargo, los delanteros Diego Forlán y Luis Suárez no alcanzaron hasta ahora en el torneo el nivel que han mostrado en el último tiempo. Además, Edinson Cavani, “el tercer mosquetero”, sufrió un esquince de rodilla en el debut contra Perú y probablemente no esté habilitado para jugar el clásico del sábado.



Pese a todo el análisis previo, cuando empiece a rodar la pelota se verá la realidad de la situación. El fútbol es tan impredecible que cualquier cosa puede pasar y se pueden cambiar todos los planes. Lo seguro es que hay mucho en juego y nadie regalará nada para quedarse con la victoria, el orgullo y parte de la historia.



El camino hacia la final:




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